La vida de relación en una pareja Machista, lejos de lo que pueden llegar a creer muchas personas, es muy rica y enriquecedora. No es un tipo de convivencia marcada por la rutina, por lo estático. Es cierto que todos tenemos esas cosas pequeñas o grandes que hacemos repetitivamente, cada día. Esto mismo acontece en una pareja Machista, desde luego. Pero son sólo aquellas rutinas que son imprescindibles para ese orden y esa previsibilidad de ciertas cuestiones que hacen al buen funcionamiento de todo el andamiaje en el hogar, y en la vida misma de cualquier persona o grupo de personas.
Todas las mujeres sabemos que tenemos que realizar cada día la limpieza, ordenar toda la casa, lavar y planchar la ropa y todas las tareas que nos son propias y obligatorias. Sin embargo dependerá de nosotras que esta rutina sea pesada o sea cada día algo nuevo, algo que inclusive nos sorprenda a nosotras mismas para quitarle esa pátina de tedio que siempre acompaña a estos trabajos cotidianos. Pero de esto hablaré más en otra oportunidad. Ahora quería decir que la mujer Machista no es un ser atado a actividades poco interesantes, aburridas o sin demasiada carnadura, una persona sin voluntad propia ni razonamiento alguno. Si bien deberá obedecer cada cosa, cada directiva que su Esposo le deje especificada, también es importante y muy necesario que tenga su iniciativa propia, que ejercite su creatividad o que en sus momentos disponibles se dedique a cultivarse leyendo libros o estudiando algo. Esto será muy reconocido por nuestro Esposo, pues si bien desea que Su palabra y Su voluntad sean respetadas absolutamente, también apreciará tener una mujer que pueda sostener una charla interesante y amena, para lo cual no le sirve que seamos ignorantes e incultas o huecas. Además, si nosotras tenemos un mínimo de educación y cultura, Él podrá sentirse tranquilo de que no le haremos pasar vergüenza delante de sus relaciones, amistades o familiares.
Es más, puede llegar a existir el caso en que la mujer tenga más cultura y estudios previos que su Esposo. Sin embargo, esto no debe ser considerado jamás por la mujer como un signo de superioridad o siquiera de igualdad con el Hombre. Solamente será útil para que Él pueda mostrarnos con cierto orgullo y llegado el caso, para que podamos dar una opinión, si Él nos la pide, sobre algún tema que Él desee, lo cual tampoco implica que finalmente la acepte sino que le servirá para tener otro punto de vista.
Este tipo de casos es singularmente desafiante para la mujer, pues deberemos luchar contra nuestra vanidad innata para no creer que podemos llegar a igualarnos a nuestro Hombre. Una de las máximas virtudes de una mujer Machista, además de su obediencia y fidelidad absolutas, debe ser una extrema humildad ante Él, pues si realmente ella se considera una mujer Machista, sabe que siempre su Hombre será invariablemente superior a ella en todos los aspectos. La única vanidad válida para una mujer Machista, es la que la incite a estar siempre bien arreglada, lo más hermosa posible aún mientras desarrolle las actividades del hogar y aunque su Esposo no esté presente. Vernos siempre bonitas es algo que nuestro Esposo sabe y sabrá valorar siempre.
La humildad es siempre una gran virtud para cualquiera, pero en la mujer Machista es además, una obligación. Si por alguna razón nuestro Hombre necesita reprendernos o hasta castigarnos y lo hace con algún tipo de humillación, deberemos agradecerlo humildemente (como debemos agradecerle siempre todo) pues nos estará guiando por el camino más directo y efectivo hacia nuestro perfeccionamiento como mujer. Ser humildes es aceptar esas humillaciones como un regalo que nuestro Hombre nos hace para poder ser mujeres aún más humildes y por lo tanto más femeninas y así poder servirlo mejor y aceptar con alegría nuestra condición de mujer.
Nunca debemos perder de vista que Él es el centro de nuestra vida, es quien nos sostiene en todo sentido, quien nos guía y quien piensa, planifica y soluciona todo por nosotras. Por eso ningún esfuerzo será demasiado para poder agradarle y para hacerlo sentir cómodo y feliz junto a nosotras. Después de todo, Él nos ama profundamente a pesar de nuestra neta inferioridad y lo único que nos pide es que seamos cada día mejores mujeres, mejores hembras, más femeninas.



No hay comentarios:
Publicar un comentario