Lo que la Naturaleza ha ordenado sabiamente de determinada manera y lo que la historia de la humanidad y su cultura milenaria nos ha dejado como mandato en nuestros genes, hoy se ve alterado por cuestiones que nada tienen que ver con los sentimientos, con las sanas relaciones interpersonales y ni siquiera con los íntimos intereses y deseos de ambos sexos.
Las mujeres permanentemente estamos siendo bombardeadas por múltiples mensajes contradictorios. Esto, a mi juicio, se ha incrementado notablemente durante las últimas décadas haciéndonos perder la brújula y mostrándonos una supuesta verdad que no es tal. Pero además estos mensajes han tenido repercusiones negativas también entre los Hombres.
La "liberación femenina" no ha sido otra cosa que un espejismo que tuvo el principal impulsor en meros intereses económicos y comerciales. Desde que se comenzó a ver a la mujer como una interesante fuente de ingresos para la industria de muchos ramos diferentes, o como mano de obra más barata, empezó a propagarse la idea de que la mujer tenía derecho a decidir por sí misma. La consecuencia lógica de esta falaz liberación fue el retroceso de los naturales derechos del Hombre. Los propios Hombres comenzaron a creer en ese mensaje interesado e irreal. Ayudaron mucho también las recurrentes y cada vez más graves crisis económicas, que impulsó a muchas mujeres a abandonar su espacio natural y casi exclusivo del hogar, para salir a trabajar porque sus Esposos perdían sus empleos.
Si bien estas condiciones que iniciaron el camino equivocado de Hombres y mujeres aún continúan y parecieran incrementarse día a día, yo pretendo mantener una pequeña llama encendida para la vuelta de las mujeres al lugar del que nunca debimos haber salido: nuestro hogar y el cuidado amoroso de nuestros Hombres y nuestros hijos.
Uno de los aspectos que más se han visto alterados durante los últimos años es el referido a lo sexual propiamente dicho. Y por lo tanto, al papel de ambos miembros de la pareja, a los roles que le caben a cada uno. Hoy no se tiene todo lo claro que es necesario y deseable quién de la pareja tiene o debe tener la iniciativa y el poder de decisión. Se habla del derecho conquistado por las mujeres de reclamar por su propios gustos, por sus tiempos y por la satisfacción de sus deseos cuando ella lo quiera y no cuando el Hombre lo necesite. Esto arrastra un sinnúmero de alteraciones y deformaciones en el rol de cada miembro de la pareja.
A mi juicio se debe intentar volver al orden que históricamente han regido los equilibrios dentro de un hogar, de cualquier pareja y de todas las sociedades. La mujer jamás se podrá terminar de adaptar a tener los mismos derechos que el Hombre. Porque es el Hombre el que tiene un panorama mucho más amplio y correcto del mundo y del funcionamiento de la sociedad, las relaciones y de la propia familia. Es más concreto y certero en sus juicios y por lo tanto, es quien debe ser reconocido y aceptado como cabeza de la familia. Y esa simple verdad lo hace poseedor del derecho a reclamar el lugar preponderante y de decisión en la familia y, por lo tanto, también los favores de la mujer cuando Él lo desee o determine que es conveniente y necesario para la salud de ambos... y la mujer debe aceptar y acatar el mandato Masculino. Es lo que la naturaleza y la historia nos impone a Hombres y mujeres. La mujer debe estar siempre bonita y atractiva, pero nunca es conveniente ni recomendable que asuma una postura provocativa para inducir al Hombre a que la satisfaga sexualmente cuando ella lo quiera. Debe estar muy bien arreglada y apetecible pero sólo para el momento en que el Hombre desee satisfacer sus necesidades o quiera premiar a su esposa. Es el Hombre quien carga con el mayor peso de las responsabilidades dentro y fuera del hogar para su mantenimiento y cohesión, por lo que lo hace merecedor indiscutible de este derecho.
A este punto es que anhelo que se retorne. Será un camino muy largo y muchas veces tortuoso, pero sin dudas es imprescindible comenzar a recorrerlo cuanto antes. Hoy en día se identifica al Machismo como sinónimo de violencia de género, prepotencia, malostratos y hasta femicidios. Yo digo que no, que no es así. El Hombre que comete estos actos repudiables en todo sentido, no es Machista... es simple y llanamente un misógino, alguien que odia a las mujeres y que no concibe otra forma de relacionarse con nosotras sino a través de la violencia extrema. El verdadero Macho es aquel que impone su autoridad y reclama sus legítimos derechos, pero que siempre protege y cuida a su mujer y la estimula a ser mejor cada día. Siempre con amor y respeto, aún en los momentos en que se vea forzado a corregirla por sus inevitables y habituales errores.



Mucs y muchas felicidades y éxito en este nuevo esfuerzo, que sin duda hará mucho bien a muchos Hombres y mujeres que anhelan el regreso a las realaciones tradicionales, como siempre deberían seguir siendo.
ResponderEliminarMuchísimas gracias, Señor Pedro!
EliminarSiempre es un honor y un enorme placer saber que Usted está cerca y acompañando mis humildes esfuerzos, mi pequeñísima contribución para que el Machismo vuelva a ocupar el lugar que le corresponde y que nunca debió perder.
Un gran beso y toda mi admiración y gratitud!
mariel