12.11.12

Cuando la Modernidad nos hace retroceder...


Hoy dí por casualidad con el suplemento "Comunidad" del diario La Nación del día 3 de noviembre, donde habla de las mujeres argentinas que trabajan y que también deben atender su hogar. Dice que el 60% de las mujeres trabajan y desarrolla una serie de consideraciones y también presenta algunos breves testimonios.

Es una pequeña muestra de lo que las mujeres hemos perdido en los últimos decenios, dejando nuestro hogar para salir a trabajar. Como ya dije antes, estoy segura de que la principal causa de que el Machismo haya ido perdiendo terreno en la cultura y en la organización social y familiar haciendo que la mujer supuestamente se "independice", se debe a cuestiones económicas. 


Algunas de estas razones son simplemente necesidades de las empresas para aumentar sus ventas, que incentivaron a las mujeres a "liberarse" y conseguir cierta independencia económica para que así lo gastaran en la cada vez más apabullante oferta de artículos de todo tipo y prendas de vestir.

Pero en el caso que quiero cometar hoy, se trata de algo quizás más triste aún porque es la realidad económica de cada país o del mundo en general, que obligaron a que la mujer debiera salir a trabajar a causa de que los salarios de sus Esposos ya no alcanzaban para la manutención de la familia o, peor aún, los Hombres perdían sus empleos. Hoy lo vemos palmariamente con las sucesivas crisis económicas que sacuden al mundo y particularmente al denominado "Primer Mundo". En los países como los nuestros, aún seguimos arrastrando situaciones residuales de crisis afortunadamente ya bastante superadas en buena medida.

En la nota que menciono al comienzo, se dice que "las mujeres no se sienten apoyadas por su familia (...) para ser madres y profesionales, dejando entrever la gran exigencia que sienten al tener que desenvolverse en múltiples escenarios" "El 19% dice que sus hijos o su Marido le reclaman constantemente sus ausencias en momentos importantes".

"Claramente, el poco tiempo en familia y la carga laboral no le está brindando satisfacción a las madres, sino una culpa bastante alta. (...) hay una tendencia donde las madres de las nuevas generaciones son más concientes de la maternidad y de las necesidades de sus hijos"

Pero todo se complica porque la madre, que debería atender y criar a sus hijos, debe dejarlos en guarderías desde muy pequeños, apenas bebés.

Evidentemente estos cambios en la forma de vida de las familias no han sido favorables en muchos sentidos para ningún miembro de cada familia.

La mujer se ve sobrepasada de obligaciones y tareas que no les son propias y para las que no está preparada ni genética ni espiritualmente y también intelectualmente. Los hijos se ven sumamente afectados porque no tienen la compañía y la atención indispensable de su madre en el día a día y esto generará un costo familiar y social que en algún momento se terminará pagando. El Hombre se ve afectado también porque ya no cuenta con la debida dedicación de su mujer, quien debería tener todo el hogar en perfectas condiciones para que Él pueda relajarse al llegar después de un duro día de trabajo. La comida será de menor calidad y tendrá que ver a su mujer con menos ánimo de lo deseable, además de que en el caso de tener hijos, ellos estarán más nerviosos y desatendidos de lo que sería lo habitual y recomendable.

Es evidente que por razones ajenas a la voluntad de las familias en general, o de la mujer en particular, la modernidad no siempre es signo de mejoramiento o de adelanto. Todo se ha distorsionado en este sentido y resiente las relaciones y la harmonía hogareña. En una relación Machista esto no tiene posibilidades de suceder ya que cada miembro de la familia sabe perfectamente cuales son sus funciones y las cumple sin cuestionarse falsas libertades o independencias que sólo pueden conllevar a la inestabilidad y a la sosobra.

La mujer Machista se mueve en el ambiente que le es natural y para el que se ha venido preparando desde su más temprana edad: la casa. Es para lo que ha estado predestinada desde el inicio de los tiempos, tanto cultural como genéticamente e intelectualmente.

Atender a su Hombre eficientemente y con todo el amor que se nos reconoce a las mujeres. Saber confortarlo de todas las formas posibles, hacer que sienta lo que es: el centro de la familia. Servirlo y amarlo incondicionalmente de esta forma es el mayor orgullo y el único premio valioso al que una mujer puede y debe aspirar. El hogar debe ser un lugar de paz y de confort para su Hombre, que se sienta a gusto en ella, pero también que se sienta a gusto con su esposa porque en su ausencia, ella sabe cuales son sus obligaciones sin necesidad de que Él la esté controlando.

Reconsideremos las prioridades y volvamos a lo que la vida y la naturaleza humana nos reclaman para ser más felices y no nos llenemos de tristezas y angustias por lo que la modernidad nos ha quitado con los falaces argumentos de la "liberación e independencia" de la mujer.

Yo soy una mujer que adopto con entusiasmo la mayor parte de lo que estos tiempos nos ofrecen día a día. Los cambios y las ideas nuevas, pero en el caso de la mujer y su rol, en vez de evolusionar hemos involusionado peligrosamente.



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