15.11.12

Preguntas, preguntas, preguntas... NO!


¿Te pasa algo?

¿En qué estás pensando?


Creo no equivocarme si digo que estas son las dos preguntas que más repetidamente le hacemos a los Hombres. En especial, a nuestros Novios o Esposos.

Y tampoco creo equivocarme si digo que son estas dos preguntas, justamente, las que más los irritan. Los ponen muy molestos por lo repetitivo y porque Ellos se dan cuenta de que se originan en nuestras inseguridades y miedos más irracionales y en nuestro desagradable deseo de querer saber absolutamente todo de nuestros Hombres, aún aquello que no nos incumbe en absoluto.

Pero las mujeres siempre tenemos algo para preguntar y para decir. Siempre! Hasta el cansancio...
Hay preguntas lógicas, preguntas tontas, insensatas, redundantes, etc... Pues bien, nosotras las hacemos todas ellas y más aún.

Cuando preguntamos algo que se justifica que molestemos a un Hombre, Él nos responderá lo más claramente posible para que podamos retener los conceptos. Por lo general, ningún Hombre se opondrá a compartir algo que considere que debemos saber o que nos ayudará a despejar cualquier tipo de duda que tengamos sobre todos los temas, aún cuando sepa que en determinadas cuestiones, por más claro que Él sea, nosotras jamás podríamos comprenderlas acabadamente por la sencilla razón de que nuestro intelecto sólo está preparado para comprender hasta determinado nivel.

Esta costumbre tan molesta de preguntar todo no la tenemos solamente con nuestros Esposos o Novios. Lo que aquí planteo está referido a todos los Hombres que nos rodean a lo largo de toda la vida. Es decir, todos los Hombres en general. Los ya mencionados Esposos o Novios, pero también nuestro Padre, Hermanos, Primos, Amigos, Vecinos o simplemente Hombres desconocidos o que conocemos casualmente. En realidad todo lo que se diga en el blog será aplicable a la mujer en relación a cualquier Hombre.

Como ya dije, por lo general Ellos intentarán explicarnos todo o responder a todas nuestras preguntas, pero tampoco debemos siquiera imaginar que tienen la obligación de respondernos. Simplemente porque no se puede explicar TODO en detalle y sobre todo cuando lo requerimos repetidamente.

Si el Hombre decide que no tiene por qué responder algo, es Su decisión y nosotras debemos aceptarla sin excepción y en silencio. Lo más probable es que su negativa se deba a que intelectualmente no estamos preparadas para comprender lo que nos diga; porque la respuesta podría dañarnos moral o anímicamente e innecesariamente; porque Él considera que no nos incumbe saber eso que preguntamos o simplemente porque ya está cansado de responder y explicar siempre las mismas cosas.

Por todo esto y por mucho más, debemos esforzarnos al máximo para eliminar esta suerte de vicio de preguntar y preguntar constantemente, tan molesto y hasta contraproducente como nuestro otro vicio de hablar permanentemente, por lo general sin sentido y hasta el hartazgo.

Lo que realmente necesitemos preguntar, preguntémoslo que el Hombre nos responderá. Pero lo superfluo o repetitivo obviémoslo escrupulosamente para no molestarlo o incluso, irritarlo.

El hecho de que no nos responda alguna vez no debe preocuparnos ni hacernos sentir que nos relega de algo que supuestamente deberíamos estar al tanto. La mujer Machista debe ser siempre respetuosa de su Hombre en todos los aspectos y debe tener siempre presente que la aceptación es una gran virtud. Debemos aceptar siempre lo que decida Él, nos guste o no nos guste. No sólo es un derecho innegable del Hombre, sino que debemos aceptar y confiar siempre en Él, pues todo lo que haga será porque es lo que corresponde y por nuestro propio bien.


No hay comentarios:

Publicar un comentario

 


top